donde pone el ojo, tú sabes...

donde pone el ojo, tú sabes...
pistolera de nueve vida

sábado, 18 de junio de 2011

Un momento en casa




Encasa escuchando a Joaquín Sabina mientras me dan ganas de fumar un cigarro y tu boca, mientras. Nata se lava las patitas junto a la entrada del baño, la música llena mi cabeza como de mariposas rosas y se funde con el humo del cigarro imaginario pero no tu boca, ella es real, jugosa.

Hay momentos que veo salir el humo hasta la ventana, todo sale de tu cabeza. Tengo cansado el cuerpo y feliz el alma. Recién bañada siento como se seca mi cabello desordenado y negro sobre tu hombro izquierdo, mis manos  sobre  las  tuyas y los deseos aun se prenden entre  las  sabanas.

jueves, 16 de junio de 2011

La calle


 
Hay un departamento en esta ciudad de concreto que todos los días derrocha las risas, caricias y gatos, somos como niños de interminables coladeras, los sonidos pequeños se arrastran por sus orillas y viajan, alocados, por las corrientes de la vida. Por el subsuelo las escuchan pasar. Bajo los pies de la cama, ellos no interrumpen la batalla nocturna, entre los desechos de la ciudad van las risas perdidas, solos con nuestra manada.

Las madrugadas llegan y transitan los subterráneos del mundo para explotar a la orilla de un solo sueño, un mar.



Hay un mar en este mundo. Que siempre será un sueño y siempre será inmenso.



De regreso a casa la música de las mariposas rosas sigue en el ambiente. Sólo el cigarro se ha esfumado pero no el deseo de tu mar.

martes, 14 de junio de 2011

Me dejo llevar por el sonido e imagino...






Hay una costa en alguna parte del mundo donde un hombre toma la mano de una mujer, sin buscar nada más que toda una vida. Los rodea un viento tranquilo con sabor a fresacanela y aroma a pasado. La ráfaga atrae a ellos temblores, felicidad y el tranquilo vals del descanso. Todo vuela entre corrientes de aire hasta un mar de estrellas que comenzará por elevar. Corazones que habitan a la orilla de la tierra…
dos  corazones durmiendo en la misma cama, sintiendo y latiendo.

alizia

jueves, 9 de junio de 2011

A veces el sol...








...te seca hasta la sal de los huesos, volviéndote tan frágil y sonries. En cualquier esquina con vientos cruzados puedes sentir tu piel incrustada por el silencio de los muertos, piel a hueso y te  duele. Y sigues, porque estás aquí, aun duermes en mi cama porque siempre has estado. Porque no hay hacia donde huir. Sólo sigues, arañas mi tranquilidad, caminando los escalones de días con sus piedras de minutos y su viento que insiste en ser todos los segundos. A veces, te vuelves un muro y retando al mal tiempo, declaras que no hay tormenta que te pueda destruir.



alizia