...te seca hasta la sal de los huesos, volviéndote tan frágil y sonries. En cualquier esquina con vientos cruzados puedes sentir tu piel incrustada por el silencio de los muertos, piel a hueso y te duele. Y sigues, porque estás aquí, aun duermes en mi cama porque siempre has estado. Porque no hay hacia donde huir. Sólo sigues, arañas mi tranquilidad, caminando los escalones de días con sus piedras de minutos y su viento que insiste en ser todos los segundos. A veces, te vuelves un muro y retando al mal tiempo, declaras que no hay tormenta que te pueda destruir.
alizia
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